¿Por qué la ansiedad puede dañar gravemente nuestra salud?

Una de las enfermedades más comunes en los países del primer mundo es la ansiedad junto con la depresión. Aunque a veces se confunden, son enfermedades diferentes.

Los trastornos de ansiedad suelen ser más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Según la OMS, los hombres tienen la mitad del riesgo de una mujer de sufrir estos trastornos; y la edad donde suele afectar más corresponde de los 20 a los 40 años.

¿Pero qué es la ansiedad?

La ansiedad es un estado mental natural que nos pone en guardia ante situaciones comprometidas o fuera de control, pudiendo llegar incluso a ser peligrosas. Un estado de ansiedad leve fomenta el control de la situación permitiendo concentrarnos en la situación que debemos controlar o superar.

Sin embargo, a veces este estado mental se descontrola, ya sea por estrés o porque se ve desbordado. Como consecuencia, se produce una parálisis mental que incapacita a la persona y la deja en un estado de indefensión (lo cual produce más ansiedad). Esta situación sostenida en el tiempo produce un deterioro físico y mental que se manifiesta en el día a día de la persona y se transforma en un trastorno.

Las causas del trastorno de ansiedad son variadas y están ligadas a la genética. También al consumo de drogas, a circunstancias traumáticas (accidentes) o incluso a experiencias vitales negativas como la ruptura de pareja o la pérdida de trabajo. Todas ellas pueden contribuir a un estado de ansiedad que se desarrolla crónicamente.

Ahora vamos a ver qué síntomas tiene la ansiedad.

Síntomas de la ansiedad

El desgaste mental que sufre el afectado se refleja en:

– Preocupación constante que impide el desarrollo normal diario y la satisfacción personal.

– Falta de sueño por la incapacidad de conciliarlo relajadamente.

– Cansancio crónico por el desgaste sufrido.

– Problemas de concentración ya sea en el trabajo o para realizar otra tarea diaria.

No todos los síntomas se dan a la vez, pero sí que pueden darse en menor o mayor medida cada uno de ellos.

Además, hay síntomas físicos como:

– Ritmo cardiaco elevado al estar en tensión todo el tiempo y no poder relajarse.

– Influye en una sudoración excesiva por lo dicho anteriormente.

– También deja mella en el cansancio muscular debido a la tensión mental.

– Temblores y mareos.

– Indigestión y diarrea. La ansiedad influye mucho en el sistema digestivo y su buena regulación

– Respiración profunda por falta de oxígeno (o su creencia) ante ataques de ansiedad.

Si repasamos el cuadro sintomático anterior, podemos observar que el trastorno de ansiedad empeora la calidad de vida de muchas maneras y daña gravemente nuestra salud si no se trata con tiempo.

Se pueden tomar costumbres para prevenir el trastorno, no la ansiedad en sí (ya que recordemos que es un proceso natural del cuerpo), como hacer deporte diariamente al aire libre. El ejercicio ayuda a relajarse y a liberar la mente. También hay técnicas de relajación para combatir la crisis de ansiedad y, por supuesto, evitar el consumo de drogas es primordial.

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